Galería Ehrhardt Flórez

Exposiciones

  • Ulrich Rückriem

Ulrich Rückriem (I parte)

15/12/1998 - 20/01/1999
Ulrich Rückriem, Parte I (1998), vista general.
Ulrich Rückriem, Parte I (1998), vista general.
Ulrich Rückriem, Parte I (1998), vista general.

Contrariamente a la evolución artísticas de muchos de sus compatriotas, Ulrich Rückriem (Düsseldorf, 1938) le debe su formación a su trabajo en las canteras de Duren y en los talleres de la Catedral de Colonia. Rückriem se acaba perfilando como uno de los escultores más importantes del arte de post-guerra.

De su etapa formativa desarrolla una relación especial con el material (aunque no el único) que más va a definir su trayectoria como artista: la piedra. A partir de 1968 empieza a desarrollar un lenguaje personal articulado a partir de grandes monolitos de piedra. Rückriem divide los volúmenes de estos bloques masivos en distintas partes, descomponiendo el todo en unidades independientes que luego vuelve a unir siguiendo un razonamiento sistemático. De las múltiples conjugaciones que resulten de esta juego se genera un interesante diálogo entre el potencial plástico de tales decisiones, y el volumen pre-existente (pre-dado) del monolito. Se ven confrontados igualmente el entorno original de la piedra (la cantera, “site”) con el nuevo en el que se encuentra, ya sea este ene le espacio estéril de una galería o museo o un nuevo espacio urbano o natural (“the non-site”). De este proceso de extracción, descuartización, recomposición y relocalización surgen arquitecturas que sintetizan, en trabajos de increíble presencia física, la dicotomía entre naturaleza y civilización.

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Para su exposición, que se inaugura el 15 de diciembre de 1998 en la galería, Rückriem presenta una seria de dibujos realizados sobre la pared. En ellos, transpone sus preocupaciones formales tridimensionales, su sistema racional y austero de funcionar, a un plano bidimensional. Los dibujos están hechos con un material común, el grafito, partiendo de estructuras geométricas sencillas, la cuadrícula. A partir de ahí, sientan los límites de su creatividad, y luego se mueve dentro de ellos con total libertad. Los trabajos estarán presentados de tal manera que se creen entre ellos interacciones y correspondencias dentro del espacio público de la galería. Si se fueran a superponer todas las cuadrículas dibujadas en la pared, el resultado sería un cuadrado negro.
Las mismas cuadrículas que determinan las variaciones de los ocho dibujos murales configuran también la instalación de ellos en el espacio: cada dibujo tiene su oponente correspondiente. Los ejes entre los dibujos forman otra cuadrícula más que cubre toda la galería menos la parte que esta en frente del portal. Y ahí es donde Rückriem posiciona la única variante “materializada”: un relieve con las características de los dibujos, pero realizado en hierro, acero, cobre y zinc, también en ocho versiones diferentes que se instalarán de manera alternante de día en día creando así un conjunto nuevo cada vez.
El tema de esta exposición, el ocupar sitios específicos en un espacio definido sin que las coordenadas de este lugar coincidan con los restantes puntos elegidos, hace referencia al conjunto escultórico de Ulrich Rückriem ha realizado en 1995 en las cercanías de Huesca, en el Somontano de los Pirineos: un conjunto de veinte estelas de granito posicionadas en un cuadrado de viente por veinte metros.

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