Galería Ehrhardt Flórez

Exposiciones

  • June Crespo

SOLAR

06/03/2025 - 10/05/2025
June Crespo, SOLAR, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo The dancing column (II), 2025 textil, acero, cinchas, hormigón, cera, escayola y cojín 248 x 98 x 80 cm
June Crespo, SOLAR, detalle, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo The dancing column (I), 2025 textil, acero, cinchas, hormigón, cera, escayola, gomaespuma y colchoneta 241 x 143 x 67 cm
June Crespo, SOLAR, detalle, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo TW,TG (I), 2025 tubos de ventilación y lona de camión 333 x 716,5 x 38 cm
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo TW,TG (II), 2025 tela de fibra de vidrio, resina epoxy, alfileres y tubos de ventilación 224 x 523,5 x 36 cm
June Crespo The dancing column (Iris II), 2025 fundición en acero, pátina, textiles, cinchas y cadena 295 x 59 x 33 cm
June Crespo The dancing column (Iris I), 2025 fundición en acero, pátina, tubo de acero inoxidable y textiles 252 x 85 x 63 cm
June Crespo, SOLAR, vista general, Galería Ehrhardt Flórez
June Crespo Cy (lII), 2025 canasta, resina epoxy, fundición en bronce y pátina 49 cm de diámetro
June Crespo Cy (ll), 2025 canasta, resina epoxy, fundición en bronce y pátina 36 cm de diámetro

El 15 de mayo de 2023 June Crespo anotó en su diario:

“Subida a una escalera, me fijo en las aperturas del molde con la ferralla entrando.
Miro lo más profundo que alcanzo. Entra ligeramente la luz en una parte baja.
Las paredes más finas de escayola traducen el espacio negativo que había anteriormente entre los cuerpos.
Tienen bordes orgánicos.
Me recuerda a una visión interna de un molde que hice hace años. En aquella ocasión, el espacio vacío entre las piernas y la cadera de un maniquí parecía un espacio arquitectónico.“

Se trata de una anotación del “diario Vascular”de June Crespo y que sin explicar del todo esta exposición, sí constituye un ensayo de las particularidades del universo creativo de June Crespo. Es cierto que escribir un diario no era una práctica habitual en su trabajo, sin embargo, con motivo de su exposición en el Museo Guggenheim de Bilbao, el año pasado, se publicó en el libro que acompañaba la muestra una serie de anotaciones, organizadas cronológicamente, que daban testimonio del proceso de preparación de la exposición. Hay repetidas alusiones tanto a lo físico, lo sensorial y lo personal como a los procesos técnicos y materiales. Las referencias a otras obras, otras artistas y otras exposiciones generan un cúmulo de imágenes que la artista aborda como un flujo que permea directamente sobre su propio lenguaje. Las reflexiones sobre la escultura, la escala, la distancia, la mirada o el tacto, ocupan el mismo espacio en su imaginario artístico que otros episodios más íntimos. Una pequeña selección de imágenes que también se recogen en el libro de su mencionada exposición “Vascular”, plantean un paisaje que recorre sus contextos más cercanos (Elena Aitzkoa, Lucía C. Pino, Julia Spínola, Claudia Rebeca Lorenzo o David Bestué) y otros lugares más simbólicos de la escultura contemporánea (Isa Genzken, Bruce Nauman o Doris Salcedo, por citar unos pocos) y que en la mirada y recapitulación de June Crespo forman parte de los mismos recorridos y lecturas.

Para su segunda exposición individual en la Galería Ehrhardt Flórez, bajo el título SOLAR, June Crespo propone un lugar de encuentro o de coexistencia de obras de naturaleza diversa, donde toda jerarquía pierde sentido. La muestra aborda motivos recurrentes en la práctica más reciente de June Crespo proponiendo una voz transformadora a través de los conceptos que de una u otra manera han marcado el arte vasco y la escultura internacional de los últimos años. Como ha señalado el comisario Manuel Cirauqui en alguna ocasión, si la escultura vasca se apoya en algunos asuntos que están presentes en el propio territorio, tanto su pasado industrial, sus mitologías y sus luchas sociales, que sin duda están entreveradas en el tejido industrial político y económico, June Crespo, al haber crecido con ello, es también portadora de esos debates y parte fundamental de la vitalidad y vigencia de los mismos. Para esta exposición, uno de los puntos de partida responde de nuevo a las determinadas características del espacio, haciendo que las obras articulen sus llenos y vacíos. Crespo ha trabajado con la repetición, la insistencia y la variación de unos patrones que precisamente se muestran nuevos por insistentes. Los soportes de producción industrial, la proliferación de formas vegetales, tubulares y circulares que se dan en la escultura, así como la morfología de las flores son elementos vivos y presentes en su práctica. El cambio de escala de un elemento botánico, la redimensión de algunos tipos de flor (en esta exposición la strilitzia y el iris concretamente), vertebran su producción más reciente. La flor para June Crespo es un motivo a atravesar, una excusa, una forma en tránsito, que permite un desplazamiento y un desvío en la forma inicial.

SOLAR nos habla de una cualidad diurna que tiende a una postura erguida, expansiva y afirmativa. El antropólogo Gilbert Durand asocia además el régimen diurno a lo heroico y a cierta polarización. El paso de los mamíferos a la postura erguida podría entenderse como un acto heroico que se ha logrado paso a paso durante millones de años de adaptaciones motrices y anatómicas.

La ausencia del sol nos habla de lo nocturno como un espacio donde las cualidades aparentemente opuestas se presentan en un mismo plano. Durand asocia el régimen nocturno con lo cíclico, rítmico y sexual.
Las cualidades de régimen diurno y nocturno parecen estar presentes en el trabajo escultórico distribuido en los diferentes espacios de la galería.

En la sala principal de la galería, nos encontramos dos esculturas exentas, de hormigón, tituladas “dancing column (I)” y “dancing column (II)”.
Estas esculturas de hormigón se anclan en un movimiento simultáneo de suspensión y gravitación. Parecen apoyar de forma robusta sobre el suelo aunque estén acolchadas y mullidas por la utilización de otros materiales que transitan la forma del molde escultórico, y modulan la naturaleza originalmente industrial de estas piezas. Aquella deriva dura y pétrea incorpora así un elemento de confort, más vulnerable y móvil, que bien como cojín o bien como colchoneta desmembrada, sofistican las obras y amortiguan su hieratismo. Aquello que era superficie impenetrable, salvo por aquellas fisuras donde prendas textiles como chandals de táctel o chubasqueros marcaban vivos puntos de color en el material industrial, se proponen ahora como lugares de intensa permeabilidad.

Materiales industriales como conductos de ventilación y lonas de camión modificadas, o tejido de fibra de vidrio empapado en resina, forman las piezas de pared en ambos espacios de la galería. Estos gestos murales dan continuidad a la serie Their weft, the grass (TW,TG) iniciada en 2024 en el espacio 1646 (La Haya). La lona plástica abre en su superficie unos orificios que dan acceso al interior de las tuberías dispuestas transversalmente sobre la pared y permiten recorrer la pieza por dentro y por fuera, en un canal de doble dirección, que parece recoger ese gesto tan característico de la práctica de June Crespo que en su momento Marc Navarro definió como “forma cerrada pero rota” y que aquí podríamos identificar como entrada y salida o idas y vueltas. Tanto las piezas escultóricas exentas como la obra de pared proponen así corrientes de dirección que transforman la sala en un espacio de circulación y movimiento.

La siguiente sala, propone un montaje con cierto paralelismo en su composición. En este caso constituye el fondo de dos esculturas de metal y textil flotantes y etéreas, que recogen en su interior prendas apretujadas. Con distintos soportes y anclajes (techo-suelo y pared), las esculturas “dancing column (Iris)(I) y (II) configuran el espacio de una manera conceptual y arquitectónica muy distinta a la sala principal.

Las piezas murales de ambos espacios parecen irradiar luz y generar un ambiente y un lugar para las piezas exentas o en primer plano. Se sostienen en un equilibrio entre tensión y distensión, entre lo que se muestra y oculta, entre la transparencia y claridad estructural y el desenfoque de una membrana. Lo que cubrir permite aparecer.

SOLAR apunta hacia asuntos formales, pero igualmente lo hace en una dirección poética y sensorial, desde la cual, la percepción se convierte en un elemento vertebrador de la muestra. Se proponen miradas en circulación: una más general centrada en volúmenes, superficies y masas considerables, y otra, más atenta a detalles más mínimos, transparencias, alfileres escondidos, nudos, enganches o textiles enredados.

Un nuevo trabajo morfológico pone en debate las cuestiones de lo pequeño y lo grande, y de lo orgánico y vegetal frente a lo industrial. Hay formulas, procesos, facturas y formas de hacer que se desarrollan ahora de una nueva manera, en otros lugares y desde otros ángulos. Cosas que sucedían en la pared ahora pasan en el suelo, lo que era vertical de repente toma una forma horizontal y lo que parecía duro, se ablanda. Al mismo tiempo SOLAR propone la introducción de componentes afectivos que, como ha afirmado en alguna ocasión la propia artista, son cualidades que tienen resonancia de lo musculoesquelético. Como dice June Crespo “avanzar volviendo atrás”.

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